La esfera pública es un espacio de negociaciones, lleno de espectáculos contradictorios, signos y símbolos nunca fijos y siempre determinados por relaciones sociales y de poder. El proceso de privatización del espacio público es un proceso estratégico, en el sentido estipulado por Michel de Certeau. Desde las sedes del poder, las autoridades trabajan junto con arquitectos, diseñadores, representantes de empresas y artistas para reformar los centros de las ciudadesde acuerdo con las demandas de una economía simbólica que satisfaga las necesidades de potenciales inversores y clientes.Este proceso genera una arquitectura globalizada de cadenas de restaurantes y tiendas de moda, multicines, museos, esculturas y centros comerciales, que promete entretenimiento y acceso a los placeres del consumo sin perturbación ni interferencia alguna por parte de los siempre amenazantes desniveles sociales. Para hacer esta promesa creíble, los centros de las ciudades deben ser sitios « seguros ». Como disciplina estratégica, el urbanismo desarrolista tiene muchas maneras de cumplir con estat necesidades. Los bancos, prototipo del lugar de encuentro que no genera pluvalías, son reemplazados por asientos individuales o por grandes maceteros, mucho más decorativos. Las áreas de acceso a edificios representativos (instituciones, centros comerciales, bancos) son diseñadas de un modo intimidatorio a base de mármoles, vidrio y acero, de tal manera que disuaden de sentarse en los escalones y mucho menos juntarse allí con los amigos. Si la barrera estética no funciona y acaba colándose gente sin hogar, inmigrantes, jóvenes marginales o cualquiera que distorsione la imagen límpia y rica del lugar, siempre se puede recurrir a la policía o a los vigilantes privados.
Aún así, el espacio público no se determina en su totalidad por las astratégias del poder. También puede ser conformado por los sentimientos y deseos de la gente común, los usuarios de la ciudad. En campañas electorales, juras de bandera, rebajas de verano, manifestaciones contra el racismo o festivales anuales del vino o de la cerveza, la gente incorpora y desarrolla maneras de usar el espacio diferentes de las previstas y planificadas. Eso es lo que Certeau llama tacticas.
El nuevo, y caro, pavimento de una zona peatonal se convierte en pista para monopatines, las limpias paredes de un edificio rehabilitado aparecen como lienzo idea para los graffiti, los cajeros automáticos cubiertos son sitios buenos para fiestas. Todas estas tácticas no aparecen de la nada. Siempre se encuentra un material de base proporcionado por la economia simbólica del enemigo. Los usuarios y inventores de estas « zonas temporalmente autónomas » nunca confían en conservarlas por mucho tiempo, no estan en una posición que les permita definir el espacio permanentemente.GelöbNIX una intervención antimilitarista. (A.F.R.I.C.A.GRUPPE)
En octubre de 1999, el año en que la OTAN bombardeó Kosovo y Serbia, el ejercito alemán celebró un juramento público de jóvenes reclutas en Stuttgart. Los desfiles militares son un tanto impopulares en Alemania desde la II Guerra Mundial, así que han inventado esto de los juramentos públicos como una especie de sustituto, presentando al soldado como « ciudadano en uniforme ». Por cierto que la última vez que intentaron una de esas juras de bandera en Stuttgart, allá por los 80, todo acabó en disturbios masivos. Ahora, casi 20 años después, debieron pensar que valía la pena intentarlo de nuevo. Por supuesto que inmediatamente se generó una red de antifascistas locales y pacifistas a quienes no gustó nada la idea. Lo que las autoridades no imaginaron fue el modo en que la oposición decidió organizarse.
Para empezar las xarlas i debates sobre antimilitarismo que se organizaron en diversoslocales de la ciudadse anunciaban en un folleto que usaba el logo oficial de la ciudad, como si el ayuntamiento colaborase con la organizaciónde las protestas...
Enseuida se distribuyó otro material de información también usando la imagen corporativa de la ciudad e incluyendo iconos increíbles como la « cruz de hierro », de una manera creíble, integrada con el estilo familiar de la publicidad oficial. Estos nuevos folletos se titulaban Piensa globalmente, actúaglobalmente, tergiversando el famoso lema y aludiendo a las cada vez más globales intervenciones del ejército alemán; incuían declaraciones del alcalde manejando un refrito de lugares comunes y verdades indiscutibles de esos agitados dias del bombardeo de Kosovo: « Asumir nuestras responsabilidades...defender los valores de la civilización...desafíos a la estabilidad mundial...arrimar el hombro ». El folleto anunciaba su propia serie de eventos paralelos a la jura: la Cruz Roja ofrecia la possibilidad de donaciones personalizadas de sangre (usted podía elegir a que soldado en concreto donava su sangre). Un célebre deportista olímpico local recordaba a sus ciudadanos su obligación de estar en forma e invitaba a vecinos iy soldados a salir a hacer footing juntos. El diputado de los Verdes presidiría una mesa redonda con pilotos de guerra que explicarian el por qué de los ataques a objetivos civiles, como medio de evitar enfrentamientos coon las furezas armadas enemigas, eran una lección moral ineludible en la historia alemana. La compañia de transporte público anunciaba viajes gratuitospara los vecinos que acudieran a la jura, y finalmente se proporcionaba un número de teléfono disponible las 24 horas papra reservar asientos.
Por supuesto que todos los agentes citados en este « programa de actividades » se enteraron a través de los comentarios jocosos de la prensa. Todos, excepto el concejal de seguridad y orden público, cuyo telèfono habíamos confundido con el de reserva de asientos, no dejaría de sonar durante unos días.
Por aquel entonces, todo el mundo comentaba lo que podía pasar el día de la jura. Los aficionados al rock esperaban un concierto que se había anunciado tambiés como parte de los actos para la tarde de ese mismo día, de nuevo bajo la identidad del ayuntamiento de Stuttgart. Para asegurarnos de que la policía estuviera al tanto preparamos algunas páginas web especiales para la protesta, proporcionando instrucciones y consejos para el buen alborotador (estudio de las curvas parabólicas en el lanzamiento e huevos, etc.) e invitando a los anarquistas de todas partes a invadir Stuttgart ese día i arrasar con todo. El escenario estava listo: la policia y el ayuntamiento se esperaban grandes disturbios, la prensa había empezado a cuestionar este tipo de actos de representación pública del poder militar. Los grupos de activistas esperaban encontrarse un despliegue policial que les diera suficiente juego...
Y así feu. Los soldados se alinearon y fueron inmediatamente rodeados por tres círculos de policias antidisturbios que les protegían. La gente que había salido de compras o que circulaba con sus automoviles por los alrededores eran sistemàticamente registrados provocando atascos de tráfico. Más tarde los periódicos comentarían este aspecto ¿ tiene sentido demostrar la integración de los militares en la sociedad si cada vez que se intenta escenificar tal integración es necesario proteger a los soldados de los ciudadanos tan exageradamente? Los esperados batallones de alborotadores, sin embargo, no aparecian por ninguna parte. En su lugar, alguna gente vestida con limpios i blancos trajes antivirus i mascarillas blancas empezaron a levantar una especie de cerca blanca que rodeaba a la policia que a su vez rodeaba a los militares; la cerca tenia una altura de un cuerpo humano: en contraste con el césped sobre el que se alineaban militares y policías, destacaba como una especie de dispositivo higiénico.
Algunos folletos informaban del sentido de la cerca: un aviso oficial del Departamento de Sanidad aseguraba: « La violencia es contagiosa ». Esta vez, el estilo del folleto era el de los clásicos avisos sanitarios, con sus secciones de preguntas, sus iconos de peligro, etc. Señalaban los « grupos de riesgo », se identificaban algunos de los síntomas (consumo extensivo de programas violentos de televisión y alcohol, necesidad exagerada de seguridad, formación patológica de grupos a través del uso de informes). En un « verdadero » estudio del caso, Johanna H., de Maders contra el BW (Bundeswerh: ejército alemán) explicaba « como se contagió mi hijo con el BW ». La Asociación por un Sttutgart limpio y seguro invitaba a la gente a construir un muro de seguridad que evitara la invasión de la ciudad por parte del virus.
Durante los siguientes días continuó la discusión pública sobre las representaciones del poder militar. Esta vez no se perdió el tiempo en condenas a los alborotadores violentos. Los periodistas y lectores tuvieron que ceñirse a cuestionar el uso del espacio público por parte del ejército, intercambiandose argumentos que iban desde las retóricas sobre la responsabilidad i la seguridadhasta preocupaciones más tangibles entorno a quién puede usar el espacio público i cómo.
GelöbNIX redefinía un espectáculo del poder. La policía los soldados, los usuarios de la ciudad y los activistas formaban todos parte de la coreografía de esa espécie de Happening; los límites entre actores y espectadores quedaban bastante difuminados, por lo demás. Uno de los agentes de policía dio con una pista correcta: »¿¡ Qué es esto!?, ¿¡ Un carnaval o qué!? . Desde bastante antes del día de la Jura, las expectativas de los diferentes grupos de gente, de la Administración Pública y la policía a los activistas, fueron trabajadas usando los lenguages y medios oportunos. El recuerdo de los graves disturbios en la anterior jura, hacía veinte años, pudo ser explotado para crear una difusa y ambigua mezcla de emociones y expectativas que formaron la atmósfera de la acción.
El fantástico escenario de una gran cantidad de hombres uniformados y alienados frente a las banderas nacionales y a un castillo del siglo pasado, fue algo que el poder proporcionó, no tuvimos que pedírselo. Sabíamos por experiencia que la policía cerraría el espacio, con lo cual lo mejor que podíamos hacer era ayudarles; sabíamos que necesitábamos una imagen suficientemente fuerte para tergiversar el sentido de ese encierro policial.La imagen vino con el color blanco, para variar del habitual negro anarquista y como hermoso contraste del verde del césped y los uniformes. Por supuesto el color blanco desataba toda una serie de asociaciones: limpieza, hospitales, gérmenes...habíamos inventado el violento virus BW. El concepto hegemónico de la « violencia », tan amenudo usado contra los activistas, resultaba ahora devuelto al propio Estado. La cerca de seguridad blanca jugaba de paso también con los miedorros y el discurso racista sobre el peligro de ser invadidos por peligros incontrolables: virus, extrangeros, microbios diversos.
Ni GelöbNIX ni otras de las accines de A.F.R.I.K.A. GRUPPE pretendían instaurar ningún cambio permanente o estratégico en la arquitectura de los espacios urbanos que rediseñaron por unas horas. Sin embargo estas intervenciones podrían ser parte de una « articulación de la tácticas ».
Sonja Brünzels
«Modos de Hcer. Arte crítico, esfera pública y acción directa. Ed. Universidad de Salamanca.»

www.contrast.org/kg/index4c.htm